UNA HISTORIA PARA CONOCER
Vive en San Francisco en la Provincia de Córdoba,tiene 95 años y es oriundo del Líbano.Tuvo hasta hace un tiempo una memoria privilegiada y era uno de los pocos que quedaban para contar la historia de la inmigración.

Llegó a los quince años y empezó a ganarse la vida con una valijita. Tuvo que aprender dos idiomas,el español y el piamontés.Además de su tienda ambulante aprendió peluquería y atendía a las familias de sus clientes a domicilio.Por ese entonces,año 1924 las damas debían ir a las peluquerías de caballeros y no lo veían bien. Don Moisés Hasne no cobraba por estos servicios,lo hacía gratis entre sus clientes y amigos que lo recibian deferentemente cuando este iba a vender al campo una vez al mes.
   

Don Moisés Hasne: "El gaucho árabe que hablaba piamontés".


Hace un tiempo falleció su esposa, doña Josefa Massera y el desmejoró; hoy no se encuentra bien de salud. Era muy particular en su manera de ser y tratar a la gente,carismático por naturaleza, alegre y jovial , un maestro de las relaciones públicas a las que supo manejar como el mejor.

El campo fue el terreno donde desarrolló su actividad como productor agropecuario,allí transcurrieron muchos años de su vida en progreso y tranquilidad y así como se fueron multiplicando las semillas lo hizo su familia.

Son sus hijos Ana María y Raúl, profesora y comerciante ella, mádico él, y una prolífera descendencia con nietos profesionales que son el orgullo del abuelo hoy impedido de expresarse y moverse por sus propios medios.

Me quedó en el recuerdo la última visita que le hice a su casa a pocos metros de la de sus hijos, estaba con su señora y los dos bien de salud,ella con una sonrisa angelical y la bohonomía de siempre, don Moisés con su expresión total de buen tipo, generoso y buen anfitrión. Hombre alto, delgado y decidido, para el trabajo y las responsabilidades como para la diversión,no se quedaba sentado en ninguna fiesta cuando la música se trasformaba en bailable y en especial los bailes árabes que todas las nietas habían aprendido a bailar.

Moisés Hasne dedicó 80 años de su vida a la Argentina, a San Francisco y su zona, al comercio y a las actividades agropecuarias,seguramente trabajó todo lo que estuvo a su alcance y ahora en su retiro forzado por su estado de salud estará repasando su itinerario de vida, desde su Líbano natal al San Francisco de adopción.

Aquí en este bendito país dejó todo, desarrolló su máximo potencial y vió florecer las esperanzas hasta madurar en realidades,el sol que siempre fué su amigo de amaneceres, lo sigue alentando por un nuevo y luminoso amanecer.

Sirios con los turcos, Libanés bajo el dominio Francés.Trabajó cerca de los beduinos del desierto.Asistió a la hambruna del Líbano,vió comer los granos de trigo crudos en la desesperación y hasta vender las aberturas,para no morirse de hambre.

Contrastaba la situación de la población en general con la de los maronitas cristianos que vivian tranquilos en épocas de los turcos,eran autónomos ,no eran reclutados para la milicia y no hacían la guerra;hacían su culto con total normalidad y llevaban una vida independiente.

Don Moisés Hasne habitaba en una zona de llanura agrícola-ganadera,utilizaban los camellos como medio de transporte para llevar a vender el trigo al Líbano.Recuerda que en la época de las cosechas llegaban los beduinos (el arab), venían del desierto con sus familias, a trabajar como braseros y transportistas.

Una vez recogido el trigo, los beduinos pasaban el rastrillo en el rastrojo y las mujeres juntaban una por una las espigas que quedaban sueltas en el suelo con las cuales hacían ataditos que guardaban en una bolsa.

De noche en sus carpas las golpeaban y las ventilaban y de esa manera iban extrayendo el trigo en grano que guardaban celosamente,luego lo harían harina y ese era parte del alimento que tendrían para la época invernal.

Los que cumplian la labor de pasar el rastrillo,amontonaban y luego enfardaban,de esa manera tenían el forraje para sus animales durante la época del frio.

Era común ver en el campo los recipientes de madera donde transportaban el laban, esa era tarea de las mujeres como así también la venta de limonadas con trozos de hielo que extraian en verano de la montaña y que se conservaban en las grutas debido a que no había humedad y el viento era sumamente escaso. Las temperaturas en verano eran de 45° pero se soportaba bien, como si fuera 28° acá.

1 PESO POR DIA CAMINO DEL PUERTO
Recuerda don Moisés Hasne que cuando partieron desde sus hogares iban trabajando camino del puerto,lo que les permitía ganar un peso por día.El hacía el trabajo de un hombre a pesar de ser un adolecente.Cuando partían siguiendo su itinerario, todos les deseaban suerte en América y un señor de edad viéndolo trabajar lo palmeó y le vaticinó que no iba a pasar hambre en la Argentina

EL VIAJE
Llega al Uruguay acompañado de su padre don Diab Hasne y su finado hermano Ale Hasne. Surge inevitablemente la pregunta: ¿ Como fue ese viaje ?
"Nos embarcamos en el Puerto de Beirut hasta Francia en una primera etapa cruzando el Mediterraneo, allí debíamos parar en un hotel, gastos que ya estaban incluidos en el pasaje y estuvimos allí bastantes días, hasta que abordamos un buque que nos traería a Montevideo.

No nos dieron permiso para venir directo a Buenos Aires, ante esta afirmación pregunto el por qué y él me responde: "Solamente podían descender los que tenían carta, pedido concreto de un familiar que se responsabilizaba. Nosotros no teníamos parientes en la Argentina y debíamos ir a Montevideo donde desembarcamos y fuimos a la casa de un primo hermano mío y quedamos unos pocos meses allá; a mi padre no le gustaba para trabajar y eso que nos quisieron dar en la ciudad la casa de un primo que estaba desocupada para que instalemos un almacén."

"Allá todos eran almaceneros, nada de tienda, a mi padre no lo convencía demasiado y quería venir a la Argentina a trabajar con tienda".

Aquí se detiene don Moisés y reflexiona en voz alta haciendo notar que dejaban un lugar en Montevideo con amigos, parientes, casa y ayuda asegurada para empezar, para venir a la incierta posibilidad que podría ofrecer la República Argentina. Aclara que no lo entendió en su momento y prosigue: "Hicimos los trámites allá por intermedio del primo que estaba bien vinculado y pudimos sortear obstáculos, ya que era necesario tener un año de residencia para poder cruzar legalmente a la Argentina." Eso acontecía en el año 1926.

Se embarcaron finalmente en un barquito pequeño para cruzar el Rio de la Plata. Cuando llegan a jurisdicción Argentina se encuentran con un problema ya que él era menor.

"Me preguntaban y yo me hacía el sordo, el que no entendía, ya me lo habían enseñado , no obstante eso nos ordenaron que no podiamos desembarcar, que debíamos volver a Montevideo,que no podíamos pasar".
   
   

Sentados: Don Moisés Hasne y su esposa: Josefa Massera. Parados: su hija Ana María y su yerno el Dr. Leonel Marandi; Carmen Lorenzutti y su esposo: el Dr. Raúl Hasne.


Y en ese momento el padre de don Moisés saca como los magos, de la galera de su picardía y creatividad un recurso que elude a los agentes de la Prefectura o Policía de Puerto cuando en un momento empuja al chico entre las bolsas y las valijas y en medio del descuido logra pasar desapercibido y bajar por la escalera. Esa chispa y esa rapidez mental fue la que caracterizó e indentifica al árabe en todos lados, y le permite salir airoso de muchas situaciones embarazosas.

"De allí fuimos a Inmigración,comimos y dormimos una noche allí, para luego ir a Retiro y embarcarnos hacia Zenón Pereyra en la Provincia de Santa Fe. Allí prosigue la historia entre la alegría de los paisanos que nos recibian y la nuestra de estar en la Argentina".

Llegamos a Zenón Pereira, a la casa de los Budib, del padre del finado Conrado Budib. Recuerdo además a don Amado Abdala, José Medrán, hermano de Hamud Nashreldín, al cual le habían cambiado de nombre, pues había venido mucho antes".Allí nos recibieron muy bien, alquilamos una pieza, nos dieron mercadería y nos ofrecieron dinero. Aceptamos la mercadería y salimos a trabajar al campo."

"A mí me habían dado una valijita con mercaderías por valor de cincuenta pesos; jabones, perfumes en frascos chiquitos, puntillas, alfileres, peinetas de moda y peines, elásticos angostitos y anchos para ligas, etc."

¿Como se arreglaba usted que no sabía hablar ni una palabra ?
"Llegaba a la puerta de una casa y abría la tapa de la valijita; conocía el peso argentino de papel y algunas monedas y tenía anotado en árabe lo que valía cada cosa. No era fácil, con un poco de coraje y la necesidad me fuí encarrilando."

"En el campo la mayoría de la gente era italiana y hablaba el dialecto piamontés. Por lo tanto tuve que aprender dos idiomas a la vez, el español para la ciudad y el italiano para el campo".

¿Tenía éxito como nuevo comerciante ?
"Tuve suerte, tenía apenas 15 años y con mi valijita ganaba cien pesos al mes aproximadamente".

Le pedí alguna relación con otros precios para poder tener idea de lo que significaba ese dinero en ese tiempo y me la dió.

"Un peón de campo ganaba ganaba de 25 a 27 pesos mensuales y debía trabajar de sol a sol, o sea desde antes que amanezca hasta la noche cerrada, cuando ya no se veía más nada. Eso sí, el patrón le compraba las zapatillas a sus peones".

¿Usted debía caminar mucho, así que me inmagino el desgaste de su calzado ?
"Es verdad, pero debo decir que al poco tiempo compré una jardinera (tirada por caballos ) y después la cambié por otra tipo furgón de puertas cerradas; me la llenaron de mercadería y me fuí al campo.Con el tiempo salí adelante".

La conversación siguió y nos quedamos atrapados con los recuerdos y las anécdotas, con ese paso obligado por el Uruguay donde su hermano Alejandro se quedó un par de años con sus parientes hasta que su padre lo fué a buscar. Con el recuerdo de los artesanos árabes que fabricaban cintos donde escondían las Libras de Oro Otomanas (monedas), una forma de trasnsportarlas en su viaje a América sin despertar muchas sospechas.

Don Moisés Hasne como la mayoría de los árabes emigrantes hacia este continente la tenían clara, sabían lo que querían y sus objetivos se iban cumpliendo inexorablemente. El estudio para sus hijos era fundamental, había que trabajar pensando en eso,no es casualidad sus hijos y nietos profesionales.

Moisés Hasne nació un 28 de Diciembre del año 1909 en Líbano y fué hijo de Rahia Abdel-Rahman y Diab Hasne. Moisés Hasne,un referente, un tipo agradable, un amigo alegre y jovial, que era la memoria histórica de los descendientres de árabes y de los italianos piamonteses. Era el hombre de consulta no solo por sus años sino por su sabiduría.

Nos sentimos muy felices de haberlo conocido y nos pone muy triste su irreversible enfermedad actual.

ROBERTO MUSTAFA ALE. ABRIL DEL AÑO 2004




 
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