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Ciencia
y Técnica
LAS MATEMATICAS DEL ANTIGUO EGIPTO
Por: Ignacio Barradas (COMO
VES)* (Fecha publicación:30/3/2005)
A veces un vistazo al pasado es el mejor camino para entender
algunas cosas de nuestro presente. Aquí te invitamos
a conocer las matemáticas que hace más de
4000 años usaban los egipcios y su curiosa relación
con uno de los más destacados inventos del siglo
XX: las computadoras.
En
el antiguo Egipto, más de dos mil años
antes de Cristo, las buenas cosechas y por lo tanto
la economía, dependían en gran medida
de las inundaciones regulares que provocaban las aguas
del Nilo.
Cada
año, al terminar el verano las aguas se retiraban
una vez más habiendo enriquecido con nutrientes
los terrenos laborables y la gente debía volver
a sus tareas agrícolas. Eso requería asignar
nuevamente los terrenos que correspondía labrar
a cada quien, ya que las fronteras se habían
desvanecido. Era necesario calcular bien el área
de estos terrenos, ya que de sus dimensiones dependía
el monto de los impuestos que debían pagarse
y las cosechas que se obtendrían.
Al mismo tiempo se construían pirámides
de gran sofisticación, como las que se encuentran
en las afueras del Cairo o en el Valle de los Reyes,
y se llevaba a cabo un intercambio comercial intenso
tanto dentro del mismo Egipto como con otros pueblos.
Al imaginarnos la vida cotidiana en esta compleja sociedad,
no podemos dejar de creer que deben haber tenido una
ciencia bastante avanzada, en particular sus matemáticas.
De hecho, gracias a algunos papiros que han llegado
hasta nosotros, sabemos que los antiguos egipcios eran
capaces de hacer operaciones aritméticas, encontrar
soluciones de ecuaciones simultáneas y solucionar
problemas prácticos bastante complejos.
Sin embargo, en la escuela normalmente no aprendemos
mucho sobre sus logros científicos. ¿No
habrá nada en ellos que sea de interés
hoy en día? ¡Todo lo contrario! Algunos
de sus métodos son tan eficientes y bonitos que
aún perduran en diversos ámbitos. El olvido
en el que cayó la matemática egipcia se
debe tal vez a que su sistema numérico, aunque
estéticamente agradable, no resultaba muy cómodo
para escribir cantidades; era similar al de los romanos,
es decir, se usaba un símbolo para cada uno de
los números 1, 10, 100, 1000, etc., y se representaba
cualquier cantidad simplemente agregando los símbolos
cuya suma diera el total deseado. En el sistema numérico
egipcio no se podían resolver las operaciones
aritméticas como lo hacemos actualmente, pues
en nuestros métodos es muy importante la posición
de cada símbolo, es decir, nuestro sistema numérico
es posicional: el valor de cada símbolo está
determinado por su posición. Por ejemplo, en
nuestro sistema el 2 en la expresión 32 representa
dos unidades, pero en el número 725, el 2 representa
dos decenas o veinte unidades. Los sistemas posicionales
tienen dos grandes ventajas. La primera es que con un
número reducido de cifras (en nuestro caso 0,
1, 2, hasta el 9) podemos escribir cualquier número
sin importar qué tan grande sea; los sistemas
no posicionales, como el egipcio o el romano, necesitan
cada vez más símbolos para representar
cantidades grandes. La segunda ventaja consiste en que
si se conocen las tablas de multiplicar del sistema,
puede realizarse cualquier multiplicación o división
usando los métodos que aprendemos en la escuela.
¿Qué pasa entonces con el sistema egipcio?
¿Cómo se hacían las multiplicaciones
y divisiones? El método que se utilizaba es tan
ingenioso, que corresponde esencialmente al que actualmente
usan las calculadoras y computadoras para realizar operaciones.
La
multiplicación rusa
Para
ilustrar cómo multiplicar dos o más números
a la manera de los antiguos egipcios no utilizaremos
sus símbolos en ninguna de sus variantes de escritura
-jeroglífica, demótica o hierática-,
pues aunque son de gran belleza, dificultaría
la explicación del método. Usaremos nuestros
números y haremos operaciones con ellos primero
por medio de un método similar al egipcio y que
se deriva de éste, la llamada multiplicación
rusa, cuyo nombre proviene del hecho de que aún
es usada por mucha gente en Rusia. Supongamos que se
quiere multiplicar 14 y 27. Para ello se forman las
dos columnas que aparecen en la tablilla.
Los
elementos de la primera columna se obtienen mediante
duplicaciones del renglón anterior. Para la segunda
columna el elemento siguiente se va obteniendo al dividir
el renglón anterior entre dos y olvidando cualquier
fracción. Las columnas se continúan hasta
obtener un 1 en la columna derecha. En esta tabla se
tachan los renglones que tengan un número par
a su derecha y se suman los elementos restantes en la
columna izquierda.
Este
es el resultado de la operación 14 por 27 (378).
Es posible que en un primer intento este método
resulte difícil, pero no hay que olvidar cuánto
tiempo nos llevó aprender el mé- todo
tradicional y las tablas de multiplicar. Este método
sólo requiere de saber sumar, dividir entre dos
y multiplicar por dos.
Ahora
sí, intente el lector una multiplicación
cualquiera con este método. Si lo desea, podría
intentarlo incluso con números romanos, siempre
y cuando se use el sistema puramente aditivo, es decir,
en el cual el 4 se escribe como IIII, el 40 como XXXX,
el 9 como VIIII, el 90 como LXXXX, etcétera.
Multiplicaciones
a la egipcia
Pasemos
ahora al método egipcio original para multiplicar.
Se forman dos columnas, la primera de ellas inicia con
el 14 y la otra con el 1. Los renglones siguientes se
van formando con el doble de la cifra del renglón
anterior, hasta llegar en la segunda columna a un número
tal que su doble ya sobrepasaría al otro factor,
en este caso al 27. Las columnas que se obtienen se
muestran en la siguiente tablilla.
La
próxima pregunta es: ¿qué números
de la derecha son necesarios para formar el 27? Si sumamos
de abajo hacia arriba sin pasarnos del 27, vemos que
la respuesta es 27?=?16?+?8?+?2?+?1, de modo que para
obtener el producto de 14 por 27 se toman (16 veces
14) + (8 veces 14) + (2 veces 14) + 14, pero esos números
fueron obtenidos en la columna izquierda, es decir se
suman los números en la columna izquierda que
están enfrente de los números 16, 8, 2,
y 1 de la columna derecha. El resultado es 378 y claramente
coincide con el método de la multiplicación
rusa.
Para
el caso de la división se hace el procedimiento
inverso. Supóngase que se desea dividir 389 entre
19. Se toma el 19 y se forman dos columnas de la siguiente
manera: en el primer renglón se colocan el 19
y el 1. Los siguientes renglones se obtienen por duplicaciones
repetidas de los elementos del renglón anterior
hasta obtener en la columna del 19 un número
cuyo doble sobrepasaría al 389. Las columnas
resultantes aparecen a la derecha.
Luego
se pregunta uno qué números de la primera
columna es posible sumar de abajo hacia arriba sin sobrepasar
el 389, en este caso 304 + 76. La suma de 304 y 152
daría más de 389, lo mismo que si a 304?+?76
se agregaran el 38 o el 19. Entonces, el resultado de
la división es la suma de los correspondientes
elementos de la columna derecha, en este caso 16 + 4
= 20. Además, como 304?+76 da 380, sabemos que
el residuo es 9, es decir 389 entre 19 es igual a 20
y deja un residuo de 9. Intente el lector una división
con este método y después si lo desea
otra con números romanos.
Una
vez más, este método de dividir no sólo
permite darse cuenta de que la división consiste
en ver 'cuántas veces cabe un número en
el otro', sino que no requiere de tablas de multiplicar,
sólo hace falta saber sumar, dividir entre dos
y multiplicar por dos.
Del
antiguo Egipto a las computadoras
¿Cuál
es la relación entre las computadoras y los métodos
egipcio o ruso de multiplicación y división?
Las computadoras trabajan usualmente con componentes
electrónicos que se encuentran en uno de dos
estados: con corriente o sin ella. Internamente, las
computadoras almacenan un número mediante la
presencia y la ausencia de corriente en ciertos elementos
de los circuitos. Dichos elementos representan ceros
(ausencia de corriente) y unos (presencia de corriente).
No es fácil ni muy eficiente diseñar y
construir componentes electrónicos que puedan
estar en uno de diez estados (para representar los números
del 0 al 9) de modo que se han desarrollado computadoras
que trabajan con el sistema binario o de base 2; es
decir, dado un número cualquiera, por ejemplo
el 27, el cual en realidad representa en sistema decimal
o base 10 al 2 x 10?+?7, se le escribe como suma de
potencias de 2. ¿Cómo escribir el 27 como
suma de 1, 2, 4, 8, 16 y demás potencias de 2?
La respuesta es la siguiente: primero divídase
el 27 entre 2 en forma repetida, ignorando cualquier
fracción que aparezca. Así es exactamente
como obtuvimos la columna derecha en la primera multiplicación
con el método ruso: 27, 13, 6, 3, 1.
Después,
empezando de arriba hacia abajo, se escribe de derecha
a izquierda un 0 por cada número par en la columna
y un 1 por cada impar, es decir, en este caso se obtiene
11011, la representación binaria del 27. Esto
significa que el 27 es igual a 1?x?16 +?1?x 8 + 0?x?4
+ 1?x?2?+?1 o a 1?x?24???+?1?x??23??+?0?x?22??+1?x?21??+?1.
Así, el método de multiplicación
egipcia o el ruso requieren de escribir el número
en base dos (claro está que sin tener que saber
que es esto lo que se está haciendo). Las operaciones
se hacen entonces como si los números estuvieran
escritos en sistema binario.
Las
pirámides egipcias son todas enormes y de tal
belleza y perfección matemática que mucha
gente ve en ellas hasta lo que no son: instrumentos
para predecir el futuro o cosas aún más
disparatadas. Pero quedándonos con lo que sí
es un hecho, sabemos que poseen bases perfectamente
cuadradas y que quienes las construyeron podían
calcular su forma y dimensiones, y eran capaces de organizar
el trabajo de cientos de miles de personas y resolver
los problemas prácticos que se les presentaban
en el camino. Sabían cuánto material necesitarían,
pues conocían que el volumen se calcula como
un tercio de la base por la altura. Entre los muchos
problemas que hubo que resolver para construir las pirámides
hay uno que parece muy simple, pero no lo es tanto:
¿cómo construir una base cuadrada de varias
decenas de metros por lado? La respuesta aparentemente
obvia de medir los lados no basta, como se puede apreciar
en muchas canchas improvisadas de fútbol -si
las vemos desde la distancia-, pues sus esquinas no
siempre son ángulos rectos. El problema central
es cómo hacer que un ángulo sea recto
o de 90 grados, ya que de otra forma la figura será
más de tipo rombo que cuadrada. Los egipcios
conocían un resultado matemático muy útil
que dice que si tomamos un tramo de cuerda y lo marcamos
con 12 unidades igualmente espaciadas y formamos con
él un triángulo de lados 3, 4 y 5, entonces
el ángulo formado entre los lados de longitud
3 y 4 es un ángulo recto. Esto no significa,
sin embargo, que conocieran el llamado teorema de Pitágoras,
el cual dice que en un triángulo rectángulo
cualquiera, la suma de los cuadrados de los lados más
pequeños (catetos) es igual al cuadrado del lado
más largo (hipotenusa). Lo que ellos necesitaban,
y lo sabían al menos para un triángulo
en particular, es el resultado inverso; es decir, que
si la suma de los cuadrados de los lados más
pequeños de un triángulo es igual al cuadrado
del lado más largo, entonces el ángulo
comprendido entre los lados más cortos es de
90 grados y, por lo tanto, el triángulo es rectángulo.
El
ejemplo inicial hecho con la multiplicación rusa
traducido al binario quedaría así: el
27 en binario es 11011, el 14 es 1110 (si se hace la
tabla para el 14 dividiendo entre 2 cada vez y tomando
un 0 por cada resultado par y un 1 por cada resultado
impar, es decir 14, 7, 3, 1, nos da, al escribirlo de
arriba hacia abajo, 1110). Aquí viene algo más
que facilita la multiplicación a las computadoras
y calculadoras; de la misma manera que en sistema decimal
el multiplicar por 10 es solamente aumentar un 0, multiplicar
por 2 en sistema binario se hace aumentando un 0. Por
ejemplo, el doble de 1110 en binario (14 en decimal)
es 11100 (28 en decimal). En la tabla del ejemplo 14?x?27
en la multiplicación rusa, la primera columna
empezaría con el 14 en binario e iría
duplicando sus valores, mientras que en la segunda columna
se colocarían verti-calmente las cifras del 27
en binario (11011): y para obtener el resultado de la
multiplicación habría que sumar sólo
los elementos de la derecha que se encuentran frente
a un 1.
Si
bien el método recién descrito es muy
latoso para hacerlo con lápiz y papel, para una
computadora es más fácil representar números
en sistema binario que en decimal y, por tanto, las
cuentas para la máquina resultan muy simples.
Actualmente
hay estándares internacionales para la comunicación
y el almacenamiento de información que establecen,
por ejemplo, que si se reciben números binarios
muy grandes, es decir, secuencias posiblemente muy largas
de ceros y unos, éstos serán interpretados
digamos cada 8 cifras. Esto permite escribir 256 símbolos
diferentes y tiene la ventaja de que cada uno de ellos
puede acordarse de antemano. Así, por ejemplo,
si se recibe la secuencia binaria correspondiente al
65 (1000001) será una 'A', mientras que la secuencia
del 97 (1100001) será una 'a'. Claramente, se
construyen bastantes más símbolos que
las solas letras del alfabeto, así, el 1 es una
carita feliz, el 13 una nota musical, etcétera.
Es
curioso que la multiplicación en sistema binario
sea mucho más fácil que en sistema decimal;
tan es así que varios de los métodos que
se inventaron en el curso de los siglos para ayudar
a la gente a multiplicar involucraban una transformación
previa de los números al sistema binario. Sería
interesante probar si la enseñanza de este tipo
de métodos contribuye a que los estudiantes obtengan
no sólo una mecanización de los algoritmos,
sino también un mejor entendimiento de los procesos
aritméticos.
*
Ignacio Barradas es doctor en matemáticas y biología,
e investigador del Centro de Investigación en
Matemáticas (CIMAT) del sistema SEP-CONACYT en
Guanajuato, Gto.
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