|
La
huella Islámica
Fuente:
Pedro López Pagán |
Primera Hora
| |
Luce
López Baralt, catedrática del Departamento
de Estudios Hispánicos de la UPR. (PRIMERA
HORA / Gerald Lopez-Cepero)
|
Toda la vida, a los puertorriqueños se nos ha
enseñado que somos la mezcla de tres culturas:
la española, la taína y la africana. Es
algo que hemos asimilado más o menos bien. Pero,
si de repente descubriéramos que en esa mezcla
también hay una fuerte herencia árabe,
¿cómo nos sentiríamos al respecto?
¿Cómo cambiaría eso la imagen que
tenemos de nosotros mismos? Esas preguntas se las han
tenido que hacer los españoles durante los últimos
50 años, período durante el cual ha surgido,
en España, un grupo de estudiosos -en su mayoría
discípulos directos o indirectos del importante
historiador español Américo Castro-, que
han sacado a relucir las huellas del islam en la cultura
española. Esto es algo que ha caído como
una cubeta de agua fría en una sociedad que por
más de 500 años ha pretendido ignorar
una realidad histórica: que los árabes
tuvieron una presencia de ocho siglos en la península
Ibérica, desde el siglo VII hasta finales del
XV, específicamente el 1492, año en que
los cristianos expulsan finalmente a los árabes
y judíos de España.
"En la Edad Media, el concepto de España
no existía", dice la doctora Luce López
Baralt, catedrática del Departamento de Estudios
Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico,
en Río Piedras, y una autoridad en el tema del
islam en la literatura hispánica. "España
era, en el fondo, tres naciones, tres castas, tres lenguas,
tres religiones, tres maneras de ser completamente distintas.
Las tres en diálogo intercultural y político,
a despecho de la reconquista".
Nos encontramos en la oficina de su casa, rodeados de
libros, muchos de ellos escritos en árabe y no
muy lejos de lo que la académica llama, con mucho
cariño, su "cuartito árabe".
Estamos sentados frente a una pequeña mesa sobre
la cual hay un juego de té de estilo arábigo,
que López Baralt atesora desde que tenía
quince años, edad a la que empezó a desarrollar
una fascinación con el mundo islámico.
"Era un amor tan grande, que cuando tenía
15 años empecé a aprender el árabe
por mi cuenta", recuerda la autora del libro "Las
huellas del islam en la literatura española".
"Era como una fantasía adolescente de alguien
que ama una cultura sin saber por qué".
La "fantasía adolescente" se le hizo
realidad mientras estudiaba su doctorado en la Universidad
de Harvard. Para su tesis, escogió a San Juan
de la Cruz. "Un poeta místico que maneja
un lenguaje muy raro y alucinado", acota.
Todo cayó en su sitio cuando se lo dio a leer
a una amiga de Bagdad. "Ella me dijo: 'Luce, lo
que para ti es raro, para mí es familiar. Los
místicos musulmanes medievales escriben así,
como tu poeta'", cuenta la arabista, quien luego
de esa revelación consiguió una beca para
estudiar en Beirut, capital del Líbano. Fue así
como empezó a descubrir la profunda huella islámica
en la cultura española, tema al que le ha dedicado
varios libros. "España me pareció
el país más fascinante de Europa",
subraya la autora y traductora del notorio tratado erótico
del siglo XVI publicado hace unos años bajo el
título de "Un Kama Sutra español".
"Todos mis libros nacen de un inmenso asombro ante
todo esto".
Asombrados, precisamente, se quedan sus estudiantes
en España cuando ella, una latinoamericana, les
descubre esta realidad histórica ante la cual
los españoles, desde la Inquisición, se
han hecho de la vista larga. "La tendencia es a
decir que (todo eso) pasó, pero es como si no
hubiera pasado", indica la estudiosa: "Cuando
algo es muy doloroso, tú no lo tocas, te molesta.
Descubrir que eres 'ilegítimo', 'mestizo' o lo
que sea, son cosas que duelen mucho a una nación".
Todo esto es algo que a los puertorriqueños nos
toca más de cerca de lo que pensamos. "Como
descendientes de andaluces, ya hemos asumido una serie
de huellas islámicas", señala la
doctora. "Esas huellas vinieron con la conquista".
De entrada, 20% de nuestro vocabulario nos viene del
árabe. Por ejemplo, "'cafre' viene del árabe
'cafir', que quiere decir alguien que está fuera
de la ley, que es medio salvaje, rebelde, hereje",
dice la estudiosa. Pero no somos los únicos en
haber nacionalizado una palabra de origen árabe.
La palabra "olé", la que con tanto
orgullo vociferan los españoles durante las corridas
de toros, también tiene una raíz arábiga,
de "wa Allah", que significa "por Dios"
o de simplemente "Allah" o Dios. Para la doctora
López Baralt, conocer este pasado -así
como tomar conciencia de las huellas árabes en
nuestra cultura- es algo que nos ayuda a saber quiénes
somos. "Para tú poder comprenderte y respetarte
a ti mismo, tienes que saber de dónde vienes.
Cuando lo comprendes, te vuelves más compasivo
contigo mismo, te enriqueces... comprendes al prójimo",
concluye.
En el fondo del caño, ¿hay un moro?
Es hora de ponernos en contacto con el moro que llevamos
dentro y los puertorriqueños exhibimos una serie
de actitudes que también tienen los españoles
y que se asocian con la idiosincrasia islámica.
"Nosotros, por ejemplo, tenemos lo que se podría
llamar un apatismo quietista, una actitud espiritual
de cierta entrega", comenta la estudiosa. "Decimos
muchas veces: 'Estaba de Dios (lo) que iba a pasar'
o 'Ése es el destino'. Esa actitud fatalista
es muy musulmana. La palabra 'islam' quiere decir entrega
total a Dios. Luego tenemos una tendencia grande a las
bendiciones y a las maldiciones. Tal es así,
que nuestra frase nacional, el 'ay, bendito', es una
bendición. La bendición y maldición
excesivas son una actitud que viene del islam. Otra
huella son algunas supersticiones, como la de poner
las escobas al revés cuando uno quiere que se
vaya una visita molestosa. Ésa es una tradición
persa", sostiene. Nuestra dieta también
se ha nutrido de la cultura culinaria de los árabes.
"Postres como el manjar blanco, el majarete, los
hojaldres, los alfajores y los pestiños son claramente
árabes", enumera. Asimismo, la profesora
da noticia de musicólogos que se preguntan hasta
qué punto hay influencias árabes en ciertos
aspectos de nuestra música, como podría
ser el típico le-lo-lai.
Vocabulario árabe
Según Luce López Baralt, las huellas lingüísticas
del árabe son tan significativas -20% de nuestro
léxico- que no han sido puestas en duda. Aquí,
algunos ejemplos de palabras de origen árabe:
Aceite Azúcar Aceituna Azafrán Arroz Zanahoria
Berenjena Aljibe Acequia Cheque Sofá Soda Alcalde
Albacea Alférez Tarifa Aduana Asueto Alcoba Alfombra
Almohada Cojín Alféizar Alhaja Alfiler
Joya Azucena Azahar Jazmín Azul Carmesí
Alcohol Álgebra Alquimia Alboroto Algarabía
Algazara Carcajada Cafre Olé.
|