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Científicos argentinos
determinan que hay vida en Marte.
Fuente:
agenciadin.com.ar
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En la fotografía se ven
miles de llamativas esférulas grises, hechas
de hierro y otros
minerales. Foto: robot Oportunidad, en el cuadragésimo
octavo sol de su llegada a Marte
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Científicos
argentinos del hospital Borda, dependiente del GCBA,
determinaron que hay vida en Marte. Lo hicieron luego
de reinterpretar datos emanados de los experimentos
llevados a cabo por la nave espacial Viking en 1976.
De esta manera, corrigieron la lectura efectuada por
los científicos de la NASA, quienes con el mismo
material habían definido la inexistencia de vida
en el planeta rojo. Las conclusiones fueron presentadas
en Washington por el Dr. Mario Crocco, director del
Centro de Investigaciones Neurobiológicas, Ministerio
de Salud, República Argentina, y Jefe de Laboratorio
de Investigaciones Electroneurobiológicas de
Hospital "Dr. J. T. Borda" de la ciudad de
Buenos Aires.
En sus conclusiones de 1976 la NASA no sólo decía
que no había vida en Marte, sino que el planeta
no podía soportar vida ya que ésta sería
aniquilada por los rayos ultravioletas del Sol. Los
mismos datos fueron reanalizados, en un nuevo contexto,
por los argentinos, quienes llegaron a la actual conclusión
de que hay vida en Marte.
Sin embargo, pese al tiempo transcurrido de esta importante
aportación, se mantiene el silencio, tanto a
nivel internacional como en Argentina. Fuentes del ámbito
científico argentino sospechan que la NASA no
está interesada en divulgar el descubrimiento,
pues esto demostraría la poca confiabilidad de
su nivel de análisis científico. Además,
debido a esa interpretación errónea, la
NASA siguió enviando a Marte sus aparatos sin
esterilizar. Ahora que se considera la presencia de
vida en el planeta, es posible que las sondas que descendieron
en Marte introdujeran microorganismos terrestres. Cabe
la posibilidad de que esa contaminación afecte
la vida autóctona.
El
microorganismo descubierto por los argentinos refleja
luz en el rojo, por lo que fue jocosamente bautizado
como "el bicho colorao". Y se llegó
a la conclusión de que su abundancia es tan extraordinaria
en Marte, a tal punto que, posiblemente, se deba a su
presencia la coloracion roja con que se percibe al planeta.
El lunes 14 de mayo de 2007 se efectuó un simposio
en la Carnegie Institution of Washington, donde se aceptó
sin discusión los resultados presentados por
los argentinos. El seminario geofísico del laboratorio
del Instito Carnegie, de Washington, publicó
su reconocimiento de la labor de los argentinos y lo
correcto de sus conclusiones bajo el título (en
inglés) de Análisis de la evidencia de
la vida de Marte, con la firma de un científico
del Instituto, Gilbert V. Levin, Ph.D.
Su texto se puede consultar en ars.spherix.com/arXiv_paper_as_submitted.pdf.
Para ahorrar tiempo a nuestros lectores, lo hemos colocado
en @DIN con formato PDF (descargar).
Lo interesante es que esos mismos experimentos que se
reconocen ahora en EE.UU. fueron mal interpretados por
los científicos de la NASA. Los mismos datos
fueron reanalizados, en un nuevo contexto, por los argentinos,
los que llegaron a la conclusión de que existen
formas de vida en Marte.
El microorganismo descubierto por los argentinos refleja
luz en el rojo, por lo comenzaron a llamarlo en sus
investigaciones, familiarmente, el "el bicho colorao
de Marte" o "el marciano colorao". Aparentemente,
sería tan abundante sobre la superficie del planeta,
que el color rojizo de la misma se debería a
la presencia de este microorganismo y no a la de óxidos
ferrosos como se suponía.
Sin embargo todo se está manteniendo en el más
absoluto de los silencios. La NASA no sólo decía
que no había vida en Marte, sino que el planeta
no podía soportar vida ya que ésta sería
aniquilada por los rayos ultravioletas del Sol que atraviesan
la atmósfera marciana y rayos cósmicos
de diverso origen, es decir que, Marte se auto esteriliza.
De esta manera, desde 1976 la NASA enviaba a Marte sus
aparatos sin esterilizar.
Ahora que se demostró la presencia de vida en
el planeta, queda demostrado que las sondas que descendieron
en Marte introdujeron micro-organismos terrestres. Cabe
la posibilidad de que esa contaminación afecte
la vida autóctona.
De esta manera, la NASA tiene una gran responsabilidad
en este problema y arrastra en eso a la ESA (Agencia
Espacial Europea) que siguió sus pasos sin vacilaciones
.
"Además", comenta el científico
porteño Pablo Della Paolera "no pueden darse
el lujo de haber gastado millones de dólares
de los contribuyentes en misiones a Marte, para que
sean los argentinos los que interpreten bien los datos
recibidos y sean ellos los descubridores de la vida
en Marte... Según el Lic. Della Paolera esto
obliga a la NASA a "cambiar sus planes, esterilizar
las próximas misiones (lo que tiene alto costo)
y poner aparatos de detección de vida activa
(no de moléculas), que desde 1976 no se usaron
más por haber supuesto apresuradamente que no
había vida en Marte".
"Esto", comenta también Della Paolera
"pone en riesgo los contratos con empresas privadas
que construyen instrumentos para que NASA los envíe
en sus misiones, incluso las próximas planeadas
para el 2008 y el 2020".
"Si a todo esto se le agrega el hecho de que están
en época de elecciones, es evidente entonces
el origen de este silencio: No pasar vergüenza
internacional, la NASA pierde categoría... Por
otro lado, está el silencio en nuestro país,
ya que aquí no se dio a conocer este descubrimiento",
se lamenta el Lic. Della Paolera.
Reconocimientos
El
seminario geofísico del laboratorio del Instito
Carnegie, de Washington, publicó su reconocimiento
de la labor de los argentinos y lo correcto de sus conclusiones
bajo el título (en inglés) de Análisis
de la evidencia de la vida de Marte, con la firma de
un científico del Instituto, Gilbert V. Levin,
Ph.D. Este reconocimiento por escrito fue presentado
en Washington, el 14 de mayo de 2007.
En el documento, se agradece a los argentinos (traducción
textual): "Me siento profunda y extremadamente
endeudado con el Dr. Crocco, que fue autor del estudio
que confirmaba la conclusión de que el LR detectó
vida en Marte. Y al Dr. Szirko, su colega. Agradezco
a ministro Marcelo Cima de Argentina por atender al
seminario, embajador Jose Octavio Bordon, que estaba
en negocios oficiales en Puerto Rico. Particularmente
agradecemos al Jefe de Gobierno, Jorge Telerman -Ciudad
Autónoma de Buenos Aires-, porque ha facilitado
el trabajo de investigación que concluyó
con el resultado de que el Viking en sus experimentos
efectuados durante el sondeo de 1976 detectó
vida microbiana en Marte y la denominación de
ese hecho".
Conclusiones
del estudio
A
continuación reproducimos un fragmento esencial
del artículo presentado por el Dr. Mario Crocco,
titulado "Los taxones mayores de la vida orgánica
y la nomenclatura de la vida en Marte: primera clasificación
biológica de un organismo marciano (ubicación
de los agentes activos de la Misión Vikingo de
1976 en la taxonomía y sistemática biológica)"
Como
lo expresan Houtkooper y Schulze-Makuch (2007), "El
argumento de que la misión Vikingo descubrió
reacciones químicas más bien que biología,
basado en el hecho de que no hay organismos
terrestres que puedan reproducir todos los resultados
de Vikingo, está errado. De la misma manera lo
está el argumento de que la misión Vikingo
descubrió biología conocida, porque en
la Tierra no hay ninguna química mineral o reactiva
conocida análoga que produzca todos los resultados
de Vikingo. Cualquier explicación de los resultados
de la misión Vikingo debe ser intrínsecamente
vinculada al ambiente marciano
" Esta situación,
así como las circunstancias de Historia de las
Ideas y de sociología de la ciencia mencionadas
en la Introducción y sus secciones consiguientes,
y las reinterpretaciones significativas de los experimentos
Vikingo en los seis meses pasados bajo el nuevo conocimiento
acumulado, tornan obsoleta la advertencia postulada
el seis de septiembre de 1976, por Klein et al. en su
artículo de Science 'The Viking Biological Investigation:
Preliminary Results' donde prevenían que
"Interpretaciones alternativas, químicas
y biológicas, son posibles para estos datos preliminares.
Los experimentos están todavía en proceso
y sus resultados hasta ahora no permiten una decisión
en cuanto a la existencia de vida sobre el planeta Marte"
y más bien requieren ampliar la biología
fuera de la Tierra, describiendo y emplazando sistemáticamente
en la taxonomía biológica al agente activo
marciano responsable de los resultados del experimento
de Liberación Marcada de la Misión Vikingo
de 1976.
Ello así, por la presente vengo formalmente a
proporcionar la siguiente entrada taxonómica
para el agente activo caracterizado por su comportamiento
relatado como responsable de los resultados del experimento
de Liberación Marcada de la Misión Vikingo
de 1976:
Sistema de vida orgánica, Solaria, novum
vitæ systema. Comprende todos los organismos vivientes
extintos y existentes en el Sistema Solar, organismos
vivientes definidos en lo que antecede como la convergencia
de subprogramas que sostiene sistemas estocásticos
multivariados, entendidos como el conjunto de procesos
eficientemente causales dependientes de la organización
de dichos sistemas
que, en ciertos escenarios o ambientes, le permiten
a esa organización continuar existiendo.
Biósfera, Marciana, nova biosphæra:
todos los organismos vivientes extintos y existentes
cuyos linajes se desarrollaron sobre el planeta solar
Marte. Su taxón paralelo es Terrestria, también
novum nomen: todos los organismos vivientes extintos
y existentes cuyos linajes se desarrollaron sobre el
planeta solar Tierra, L. Terra.
Reino, Jakobia, novum regnus: todos los organismos
vivientes integrantes de Marciana cuya anatomía
y fisiología están adaptadas para vivir
habitualmente en las gamas de radiación ultravioleta
y otras condiciones características del suelo
superior del Marte, incluso si fuesen también
capaces de sobrevivir en otro biotopos marcianos.
El reino es así denominado para honrar a Christofredo
Jakob (Christfried Jakob, 1866-1956), neurobiólogo
que dedicó su vida al esfuerzo de entender y
conceptuar la vida.
Género y especie Gillevinia straata, novum
genus et species nova. [Gillevinia, nuevo nombre de
género, substituye a Levinia; ver pp. 35-37].
Queda caracterizado por su relatado comportamiento como
responsable de los resultados del experimento de Liberación
Marcada de la Misión Vikingo de 1976, en experimentos
sobre las muestras de material marciano superficial
("suelo") conducido dentro de los módulos
de descenso Vikingo y resumido en Klein et al. 1976
por los rasgos siguientes: "En la asimilación
de carbono o experimento de liberación pirolítica,
14CO y 14CO fueron expuestos al suelo en presencia de
luz. Se encontró una pequeña cantidad
de gas convertida en material orgánico. El tratamiento
térmico de un duplicado de la muestra impidió
tal conversión. En el experimento de intercambio
de gas, el suelo primero fue humectado (expuesto a vapor
de agua) durante 6 soles y luego rehumedecido con una
solución compleja acuosa de metabolitos. El gas
encima del suelo fue monitoreado por cromatografía
gaseosa. Una cantidad sustancial de O 2 fue detectada
en el primer cromatograma tomado 2,8 horas después
de la humidificación. Análisis subsecuentes
revelaron que también habían ocurrido
aumentos significativos de CO y sólo pequeños
cambios en N . En el 2 2 experimento de liberación
marcada, el suelo fue humedecido con una solución
que contiene varios compuestos orgánicos marcados
con 14C.
Un desarrollo sustancial de gas radiactivo fue registrado,
lo que no ocurrió con una muestra duplicada tratada
por calor." El género y la especie son así
denominados para honrar a Gilberto V. Levin, quien después
de trabajar dieciocho años en desarrollar y llevar
a vuelo el experimento de Liberación Marcada
de la misión Vikingo dedicó otro esfuerzo
de treinta años a adquirir los hechos científicos
y conclusiones analíticas que apoyan la plausibilidad
de la interpretación biológica de este
comportamiento; y Patricia Ana Straat, co-experimentador
del experimento de Liberación Marcada de la misión
Vikingo, cuyos esfuerzos fueron indispensables para
el desarrollo del experimento y su vuelo.
Holotipo: como portador modelo del nombre nuevo,
los restos de los especímenes originalmente ensayados
se encuentran por ahora conservados naturalmente sobre
Marte (todavía dentro de los dos módulos
de descenso Vikingo, que han sido debidamente localizados
y puestos en imagen por la cámara del Experimento
Científico en Adquisición de Imágenes
de Alta Resolución del Orbitador de Reconocimiento
de Marte). La accesibilidad, como parece que habrá
de ser típico para la exobiología, será
en particular limitada mientras se desarrollan medios
apropiados y seguros para traer especímenes biológicos
a la Tierra. Aunque la biomasa total de Marciana parezca
considerablemente más pequeña que la de
Terrestria (dado que una biomasa a plena escala parece
incompatible con la condición próxima
al equilibrio químico y termodinámico
de la atmósfera actual de Marte), como inferencia
bayesiana cabe suponer que ejemplares vivientes se hallan
distribuidos en otra partes sobre similares suelos marcianos.
Por consiguiente epitipos, esto es tipos adicionales
y clarificantes, podrían ser eventualmente designados
en lugar de los holotipos ensayados por la Misión
Vikingo.
La demarcación de Gillevinia straata, como es
habitual en la sistemática de bacterias en Terrestria,
no ha sido guiada según un concepto de especie
basado teoricamente. Cohan 2002 señala que "una
especie es un grupo de organismos cuya divergencia es
encapsulada por una fuerza de cohesión; la divergencia
entre especies diferentes es irreversible y diferentes
especies son ecologicamente distintas. En el caso de
bacterias, estas propiedades universales son sostenidas
no por la denominada especie de la sistemática,
sino por ecotipos. Estos son poblaciones de organismos
que ocupan el mismo nicho ecológico, cuya divergencia
es purgada recurrentemente por la selección natural.
Tales ecotipos pueden ser descubiertos por medio de
varias aproximaciones basadas en secuencias universales.
Estos métodos moleculares sugieren que una típica
especie denominada contiene muchos ecotipos, cada uno
con los atributos universales de especie."
Una situación similar, con ecotipos que modelen
sus nichos y regulen los gradientes ambientales de modo
de competir en diversificación, tornándose
unidades de nivel superior para las presiones de selección
natural, también puede ser de esperar para todo
el reino Jakobia.
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