
Falleció en un accidente
en la provincia de la Rioja, el Sheij Mounif Hassan Al
Sukaria
La
Argentina pierde con su fallecimiento, uno de los hombres
más valiosos en la Difusión Islámica.
Contaba con 50 años de edad y había nacido
en el Líbano.
Dice
el Sagrado Corán: "No se adelanta ni se atrasa
un minuto, la hora de nuestro destino final". Evidentemente
eso ocurrió con el Sheij Mounif Hassan Al Sukaria,
en la ruta una de las rutas de la Provincia de la Rioja
(Republica Argentina). Cuando al comando de su automóvil
buscaba raudamente el cobijo y la paz de su hogar en la
ciudad de Córdoba.
Sus acompañantes Alberto Salman y su hijo Jaled
Al Sukaria, resultaron prácticamente ilesos. Evidentemente
el tiempo de Mouniff se había terminado.
El no sabia que el limite y el pasaporte a la eternidad
lo iban a encontrar esa tarde. Estaba convencido que debía
llevar el Mensaje de la Unicidad a una vasta región
de nuestro país, precisamente y no casualmente
en Ramadan, el mes sagrado del calendario islámico.
Sabia de caminos, de esfuerzos, de sacrificios, recorriendo
las provincias de la Rioja, Mendoza, Buenos Aires, Córdoba,
Tucumán, Jujuy, Santa Fe y los innumerables recorridos
por el exterior, donde llegó al Vaticano, llevando
la representación islámica de la América
Hispano parlante.
Fue el líder espiritual que supo manejar los términos
políticos, sociales, religiosos, y de la diplomacia
como pocos. Logro en Córdoba lo que difícilmente
nuestro padres y abuelos hubieran imaginado, desde la
óptica de inmigrantes humildes y pobres, identificados
con una religión desconocida. Llevó al Islam
a través del Movimiento Interreligioso de Córdoba,
a un primer nivel, a la estatura del Catolicismo, el Judaísmo
y las representaciones Evangélicas.
Alternaba con sus pares de la más alta investidura,
en los actos oficiales y donde históricamente el
Obispo hacia el oficio religioso, también lo hizo
el Islam.
Córdoba merced a su labor religiosa y política,
escuchaba de sus labios la oración en árabe,
con las mismas palabras, los mismos conceptos y de la
misma manera que lo hacía el Profeta Muhammad (B.P).
América, lejana y desconocida, hace apenas 100
años recibió las primeras semillas del Islam
a través de la inmigración. Hoy uno de sus
sembradores, emprendió el viaje, quiera Allah otorgarle
los más altos sitiales del paraíso donde
residen sus hijos virtuosos. Tal vez adelantándose
para abrir las puertas del Paraíso a los seguidores
que continúen con su obra de llevar a la mente
y el corazón del pueblo, el Mensaje Ecuménico
y Fraternal del Islam. |
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