La
Capilla de la Religión Católica Apostólica
Ortodoxa
Esperanza
Muy pocos sabrán que, en la ciudad de Esperanza,
existe una Capilla de la religión "Católica
Apostólica Ortodoxa". La misma, fue construida
en la década del 40, por vecinos libaneses que
practicaban esa religión y, emplazada en calle
9 de Julio al 1800. Como en esa ciudad había muchas
familias de ese origen, decidieron erigir la misma, a
la cual impusieron el nombre de "SAN JORGE".
El sacerdote que, por períodos oficiaba el rito,
acorde a sus posibilidades Padre Azzor, provenía
de la ciudad de Paraná. Mis padres, Emma y Vicente
Albute, donaron el terreno y, con el aporte de todos,
fue edificado. De la ciudad de Rafaela, una importante
donación la realizó un comerciante: don
Juan Condrac; mi madre y él fueron los padrinos
del mismo Recuerdo la ingerencia decisiva de las familias:
Cecina Isaac, Nicolás y José Cura, Miquere,
Cusa, Salim y muchos más.
Las paredes estaban recamadas en parte, por estampas de
Jesucristo, la Virgen María, San Jorge, San Elías
y otros, ya que los ortodoxos no representan imágenes
con figuradas confeccionadas en material.
El Sacerdote, Padre Azzor, hombre alto, vestía
con su hábito de anchas mangas y sobre su pecho,
llevaba una Cruz y, en uno de sus dedos, un anillo que
se podía besar al saludarlo. Su alta galera y,
su larga y gris barba, así como su bastón
con empuñadura de plata que desplazaba con elegancia,
le otorgaban una presencia destacada digna de respeto.
Los militantes ortodoxos, lo recibían en sus hogares,
brindaban hospitalidad con todo afecto y acontecimiento,
ya que no sólo asistían los esperancinos,
sino que llegaban de Santa Fe y otras localidades para
participar de la misma (Hnos. Yapur, Flia. Atuch). La
familia de José Cura, que vivía adyacente
al Templo, era la encargada de mantener la atención
del mismo.
Recuerdo la visita y oficio religioso de Padre Miguel
Saba y algún Obispo.
Después de la desaparición física
del Padre Azzor, muy pocas veces se ofició liturgia
por falta de clérigos y hoy, esta Capilla cerró
sus puertas. Con todo dolor, recordamos que los fundadores
no existen y, los hijos pertenecemos a la religión
Católica Apostólica Romana.
Pero allí, en el Templo aún de pie, permanecen
en el recuerdo íntimo y vivo, los personajes que
hicieron un trozo de Historia de Esperanza, querida e
inolvidable ciudad.
El Santo que transpira: a la sazón, yo tenía
no más de 13 años, cuando sucedió
un hecho del que nunca se supo la causa (tampoco se investigó).
Una estampa que representaba a San Jorge, colocada sobre
la pared del sur, comenzó a destilar permanentemente
un líquido que, presumiblemente era agua. El hecho
que corrió por la ciudad, como era de esperar,
concitó la atención de mucha gente y, como
fui a verlo, doy fe de ello.
Lo que para algunos creyentes era un "milagro",
para otros solo un efecto de la humedad. El cuadro fue
cambiado a la pared norte, pero continuó con el
mismo efecto. Aclaro que era una estampa y no un cuadro
pintado. Después de un largo tiempo, dejó
de emanar líquido y se fue olvidando el hecho.
Los escépticos decían quizás peyorativamente
"el Santo que transpira". Jamás se supo
y, este episodio quedó en la más absoluta
duda ¿Qué fue? cada uno desarrolló
su teoría sin respuesta alguna.
AUSENCIA
Cuando en la primavera, el árbol,
rebozado de rosados ramilletes,
asome por la tapia, y brinde
el desborde de su aroma,
Acuérdate de mí
Cuando el árbol se llene de verdes
oscuras y, apretadas hojas,
Acuérdate de mí
Cuando las calandrias, aniden en él
y, en su armonioso trinar,
llenen el aire, de música celestial,
Acuérdate de mí
Cuando el otoño,
agonice las doradas hojas
sin remedio y, sin destino,
hacia un incierto final
Ya no estaré aquí.
Ay...árbol...y ¿qué será
de ti?
Elisa A. de Atuch
|