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Día del Inmigrante.
Fuente: Embajada de la Republica del Líbano
Estimado Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Sr. Mauricio Macri:
Asistí a la ceremonia en ocasión del Día del Inmigrante, invitado por el Ministerio de Cultura el día 4 de septiembre de 2008. Llevé la cámara esperando tomar fotos de ustedes con los miembros de la colectividad libanesa para agregar al libro que estoy preparando sobre dicha colectividad.
Estaba seguro que allí iría a encontrar un gran número de representantes de la colectividad. Estaba el Presidente de la Unión Mundial Cultural Libanesa, sede Buenos Aires, un amigo que los aprecia mucho, el Sr. Tony Aarida. También estuvo presente el Presidente del Club Libanés, fundado en los años cuarenta, el Sr. Alfredo Richa, el Presidente de la Unión Drusa que se remonta a principios del siglo pasado, y el Presidente de la Misión Maronita , que tiene más de 110 años en el país. También estuvieron otros. Todos estuvieron con ustedes para participar en esta ocasión especial y se sentían muy importantes ya que son uno de los pilares fundamentales de la Argentina, pues la historia de sus padres y abuelos se remonta a más de 150 años.
Estamos todos contentos, especialmente porque entre los funcionarios de su Gobierno hay símbolos de la colectividad, como Daniel Chahin.
Pero la gran sorpresa, estimado Sr. Macri, fue que los que prepararon la celebración se olvidaron totalmente del sudor, sangre y lucha, como así también de la presencia diaria en lo que concierne a la cultura, arte, política y ciencias de la colectividad libanesa; no se mencionó en absoluto a la colectividad. Proyectaron el documental con banderas, nombres, calles, fotos y recuerdos, sin hacer la menor mención a esta querida colectividad.
Los responsables de la ceremonia se olvidaron que en la calle Paraguay está ubicada una Catedral que tiene más que 100 años, construida con piedras traídas desde el Líbano y siguiendo una arquitectura libanesa, convirtiéndose así en un gran atractivo cultural; se olvidaron del lindo Club Libanés, de la Fundación los Cedros , del monumento a Gibran Khalil Gibran y de varias instituciones turísticas y deportivas, especialmente los restaurantes que diariamente ofrecen programas artísticos especiales que reflejan nuestra cultura y patrimonio artístico.
Yo siento una profunda tristeza y estoy shockeado. Hace ocho años que estoy en la Argentina y conocí muchos lugares de este país, vi con mis ojos que en cada rincón de la Argentina hay un ciudadano que tiene sangre libanesa. También vi lo que los miembros de esta colectividad ofrecieron a este gran país. No puedo, estimado Sr. Macri, creer cómo un alto funcionario, que trabaja con ustedes, responsable de las colectividades, pueda olvidar a la colectividad libanesa.
A la colectividad no le gusta salir a las calles, no posee comodidades, dinero ni programas políticos, pero si posee el espíritu de Argentina y la pasión hacia su tierra, y merece ser tratada de otro modo.
Busqué tenderle mi mano, en el nombre del Líbano. No sé cuántos de los embajadores cuyas colectividades mencionaron estuvieron a su lado y le dieron la mano en este importante momento, pero yo decidí estar con usted para darle el cariño y el saludo del pueblo libanés, y para decirle que el Líbano, que tiene más de 6.000 años, no se puede recordar mencionando a cualquier otro país árabe o a las generalidades del hombre musulmán. El Líbano es un símbolo en el mundo árabe porque es el musulmán, el cristiano y el judío, todo junto. Es un mensaje , como expresó Su Santidad, el anterior Papa, Juan Pablo II. La colectividad libanesa no puede desaparecer de la memoria.
Ruego que acepte los más sinceros sentimientos de respeto.
El Embajador de la Republica del Líbano en Argentina
Dr. Hicham Hamdan
Embajada del Líbano en Buenos Aires
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