ABDO AMUT
SANTA FE, ARGENTINA.

Tiene la pureza del aire en las madrugadas, la frescura de sus montañas lejanas, su voz es una letanía que trasciende los años y las distancias, conjugando con la felicidad presente, el mismo espíritu de aquel joven inquieto, que ansiosamente se lanzaba al mar, buscando en la profundidad de la distancia, el porvenir y la paz a la que apostaba con coraje, asumiendo los riesgos por una vida mejor.

En la ciudad de Santa Fe, más precisamente en calle Rivadavia al 2400, vive uno de los últimos residentes sirios llegados en las primeras tandas inmigratorias: Abdo Ahmed Hamoud.
Alto, bien parecido, de hablar pausado y fluido, con una simpatía que lo desborda y caracteriza a este árabe de 89 años, que en 1930 hizo sus valijas y se alejó de su Ainata natal cercana a Tartús, para buscar en sus esperanzadas ganas de emigrar, el destino de América.

El "Certificat Judiciare Ou Policier pour Emigrant A Destination De La Republique Argentina",
"Je certifie que Monsieur Abdo Ahmed dont photograiphe poseé ci-contre, est une personne honnete et de bonnes mouers, n'a pas été condanné par la Loi pour Offenses durante le cinq dernieres années, n'a pas été emprisonné pendant cette periode et n'est ni anarchiste no bolchevik" (19-11-1930).


EQuisimos transcribir el texto en francés para comentar un dato curioso y desconocido como era la ideología política, ya que se infiere que de haber tenido alguna simpatía o afiliación con anarquistas o comunistas le hubieran impedido la salida de Siria.
Este documento pone de manifiesto a la luz de la realidad, la metodología colonialista que debieron soportar los árabes, después de haber ayudado a los europeos a derrotar a los otomanos. También hacían una clasificación según el lugar de origen y su religión, para incentivar las diferencias entre cristianos y musulmanes que el ocupante se encargaba de promover permanentemente a los efectos de dividir.
Don Abdo Amut con su viaje a la Argentina dejó atrás y para siempre los tiempos tristes de su niñez.
Llegó a Buenos Aires con 19 años; su hermano Julio Amut lo estaba esperando en el puerto; cuando llegan a la Terminal de Trenes de Santa Fe lel da la bienvenida don Amado Abraham, que a ese efecto se había trasladado con su coche al lugar.
El destino era el pueblo de Emilia, cercano a la ruta 11 al norte de Santa Fe, donde su hermano Julio tenía una tienda. Le da mercadería para que se inicie en la venta ambulante y al poco tiempo, cuando ya lo consideró encaminado, le regala un carro con caballo con e cual se podía trasladar a la campaña ampliando su posibilidad comercial. Se casa con Doña Benita Patorelli, en Emilia un 12 de Julio de 1939, y de ese matrimonio nacen dos hijos: Néstor (Contador) y Oscar (Comerciante).
Compra una propiedad, instala su tienda y como fruto del esfuerzo, del trabajo y el ahorro su primer automóvil: un Ford T Modelo 1925.
Por motivos que no explica decide dejar Emilia y radicarse en Santa Fe en el año 1964. Su hijo Néstor ya estaba estudiando en esta capital y don Abdo abre negocio en calle Domingo Silva, en Barrio Candioti.
Doña Benita Pastorelli fallece un 10 de Marzo de 1966 en Santa Fe.
Las familias de sus respectivos hijos tratan de equilibrar el desfasaje afectivo y la viudez de don Abdo, principalmente las nueras y los nietos. Hijos de Néstor: Mariela Andrea (Contadora) y Sebastián Eduardo.
Hijos de Oscar, Rubén Alberto y Diego Leonardo ambos comerciantes.
Palabras afectuosas para sus nueras, la esposa de Néstor, Gladis Norma Brengio, y de Oscar, Onelia Nagel.
Está feliz, salvo por una pequeña dolencia en la cabeza. Su actual mujer Elsa Mantaras lo mima y lo comprende. Me fuí despedido alegremente por este matrimonio amable y lindo, eran las 11 de la mañana del 29 de Mayo del 2000.




 
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