DR. CARLOS ABRAHAM
Cuando la Reflexión
es producto de la Sabiduría
Uno
lleva de ejercicio de la Medicina, es decir de gradado,
treinta y cinco años, que no son pocos, ni son
muchos, pero le permite a uno a través de los años
ir observando, meditando, razonando.
¿Qué podría decir hoy referido
a esto?
Los avances de la medicina han sido asombrosos, yo
diría maravillosos y lo van a seguir siendo.
Cuando me refiero a esto es que en los primeros años
de graduado, no podíamos haber soñado
ni imaginado, ni haciendo ficción, es decir imaginación
sola y pura, lo que se hace hoy a diario en todos los
campos, es decir: en el diagnóstico y en el campo
del tratamiento. Ejemplo muy al azar, porque sería
muy largo de enumerar: no hay lugar en el organismo
que no pueda ser fotografiado, visualizado, como si
lo tuviéramos abierto en la sala de cirugía;
es decir, podemos ver las cavidades de cualquier órgano
interno con una simple fibra, con un hilo metálico,
que se introduce por algún lugar del organismo
y se lo hace llegar al lugar que uno desee y que lo
ilumina y lo fotografía, lo filma y lo grafica
llevando eso a un papel, a una película, y si
a uno le interesa a un sonido o a un color.
Las cirugías que se realizan hoy son inimaginables
para las primeras épocas del ejercicio de la
profesión médica. Extrapolando el tema
yo diría qué no se va a hacer en los próximos
veinte o treinta años en el campo de la medicina,
qué es decir la salud de los seres humanos. Y
aquí vale una reflexión, debemos contemplar
sabiamente que es lo que está acaeciendo para
ver si no estamos distorsionando algunas concepciones
que después nos puedan llevar a una valoración
errónea. No sé si hemos llegado tan profundamente
como hice referencia a lo anterior, a la interpretación
global del hombre, vale decir a la espiritualidad, a
su alma y a su sentir. El hombre constituye una unidad
y entonces me he preguntado si somos tan certeros en
hacer el diagnóstico de alguna dolencia espiritual:
una pena, una tristeza, duda, inseguridad, depresión
que existen dentro de él; y si existe dentro
del ser humano tienen valor como tal, aunque sea imaginarias,
porque con ellas se convive, se piensa y se sufre. Personalmente
creo que no hemos llegado tan profundamente a la parte
espiritual como a la orgánica. A lo mejor alguna
vez tengamos que dedicarnos más profundamente
a tratarlo como una globalidad para poder acompañarlo
en cada momento de su transcurrir mientras quiere conservar
o mejorar su salud. Sintetizando diría que la
duda es: ¿Nos habremos dedicado tanto a la medicina
orgánica y hemos descuidado la parte espiritual
en este enfoque de la medicina?. Mi impresión
es que sí, por eso, teniendo conocimiento del
asunto, es que sugiero, aconsejo y por supuesto practico,
lo que seguro podemos hacer siempre, es estar al lado
del doliente "y eso lo cumplo en cualquiera de
las etapas en que alguien sugiere que debe ser atendido
porque cree que en su organismo o en su mente está
ocurriendo un hecho que les parece anormal y que no
quisiera tenerlo".
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