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Don
Abraham Amado
Había
nacido en Diamante un 28 de octubre de 1930. Fueron sus
padres Jarma Laimún y don José Amado, oriundos
del norte sirio, precisamente del territorio de los alauitas.
De las montañas de la milenaria Siria a las hondonadas
cuchillas entrerrianas por donde circula señorial
el majestuoso río Paraná, dándole
identidad a la portuaria ciudad de Diamante.
En esa pequeña y pintoresca ciudad de Entre Ríos
en la República Argentina se radicaron los padres
de Abraham Amado, hermano de Karima, Selma, Karón,
Juria, Marucca y Azzize. Se dedicaron al cultivo de frutas
y verduras, lo que con el tiempo se fue constituyendo
en el medio de vida familiar.
Abraham Amado concurrió a la escuela primaria,
para iniciar sus estudios y aprender el idioma castellano,
ya que como hijo de padres sirios, el árabe era
el idioma que se hablaba y se escribía en casa.
Lo hace en la Escuela Independencia y luego en la Concordia
de la ciudad de Diamante.
El 21 de junio de 1975 contrae enlace con Jadiye Handan,
hija de Yamhamed Handan y Nazira Saleh, y hermana de Munir,
Amado, Karime, Negra, Alito, Jacinto, Yamile, Yusef, Sarita
y Graciela Handan.
Del matrimonio de Abraham Amado y Jadiye Handan nacen
Néstor Nasif (Nadin, Técnico en Turismo
y comerciante) y José Manuel Amado (Iusef, Odontólogo).
Abraham Amado fue un hombre diligente, culto, humilde,
de saber escuchar y hablar lo necesario, virtudes que
lo caracterizaron y le permitieron ganarse un espacio
valioso en lo social y cultural de su ciudad a la que
hizo su aporte, siendo miembro del Centro comercial y
de la Comisión del Festival de Jineteada y Folklore
de Diamante (festival reconocido a nivel nacional e internacional).
Los últimos años de vida de Abraham Amado
los transcurre comercialmente al frente de su maxi-kiosco
de calle José Hernández 555, en Diamante
mientras su esposa lo hacía en el negocio de la
sociedad familiar Casa Handan en una Céntrica esquina.
El 24 de agosto del 2001 fallece, debido a una complicación
de una enfisema pulmonar que padecía, causando
una profunda tristeza, la irreparable pérdida,
del hombre valioso y bueno que nos dejaba lo sintieron
sus familiares, amigos y la comunidad diamantina en general.
La posta la toman sus hijos Nadim, exitoso en sus actividades
comerciales, e Iussef , en su actividad profesional. Ambos
hermanos, en compañía de Jadiye Handan,
la madre virtuosa y piadosa que los acompaña y
ayuda, buscando la manera práctica y sencilla de
mitigar el duelo, restando tiempo al recuerdo y la tristeza
que provoca.
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