
La Caligrafía en el Arte Islámico
La caligrafía islámica
La
Caligrafía en el Arte Islámico
"La caligrafía arábiga
difiere de la occidental de dos modos
distintos y fundamentales. Tuvo su origen
no como un medio utilitario de comunicación
entre los hombres sino como un medio
sagrado de comunicación entre
Dios y los hombres. La escritura arábiga
apenas había evolucionado y era
poco usada antes de Muhammad
pero en un siglo se transformó
en una forma majestuosa como vehículo
para la transformación del Corán
y de esta forma se convirtió
en la herencia de todos los pueblos
islámicos. Tanto para el calígrafo
como para el lector tal factor da a
este arte su carácter y su importancia
y explica su función no sólo
en los libros sino también como
elemento dominante de la decoración
arquitectónica y en casi todas
las demás formas de arte: el
metal, la cerámica, el vidrio,
los tejidos del mundo islámico.
En segundo lugar la escritura arábiga
se diferencia de la latina por su composición.
Ambas son alfabéticas pero, mientras
que las letras latinas siempre constituyen
unidades separadas, en la escritura
arábiga son parte de una unidad.
Todas las letras excepto las iniciales
de palabras se unen con las precedentes
y también, con cuatro excepciones, con
las siguientes. Por lo tanto la escritura
se mueve en sentido horizontal de derecha
a izquierda con interrupciones sólo
al final de las palabras o donde se
presenten estas letras finales. El número
de formas de letras también es menor;
algunas sólo se diferencian entre
sí mediante puntos; y éstos junto
con los signos diacríticos que
indican las vocales cortas constituyen,
en algunas escrituras, un importante
acompañamiento de un modo del
diseño lineal de las letras.
Como con las letras latinas y sus diversas
formas: romanas, góticas, uncial,
itálica, etc., también existen
distintos estilos de escritura arábiga.
En este lugar sólo es posible
mostrar las más importantes y
apuntar unas cuantas formas en que han
sido utilizadas, ...
El estilo más antiguo conocido
es el cúfico y tiene muchas formas
diversas. En el tipo más antiguo
de Corán son característicos
grandes alargamientos horizontales que
espacian las palabras dentro de una
misma línea. La escritura se
traza con una pluma de ancho corte hecha
de cálamo. Ya desde el comienzo
se escribía con gran refinamiento,
Todos los trazos eran gruesos y con
amplios lazos. Las terminaciones oblicuas
junto a esas curvas equilibran las largas
horizontales. La importancia sagrada
del texto se expresa mediante el empleo
de términos deliberados y abstractos.
La escritura cúfica oriental
acentúa él movimiento diagonal
con sus elementos rómbicos y
con los verticales. Las altas letras
alif y lam, que en el árabe se
dan juntas con mucha frecuencia forman
unas marcadas paralelas y, si se invierten,
constituyen una letra compuesta de doble
curva que domina el diseño general
del escrito.
Otro modelo fue creado por los calígrafos
africanos y españoles modelo
que marca el acento sobre las letras
finales extendiéndolas en grandes curvas.
La tinta suele ser característicamente
delgada, con delicados matices y se
emplearon signos diacríticos
para aumentar los contrastes de color.
Al mismo tiempo que la cúfica
se desarrolló otro tipo de escritura
más legible y menos formalista
y en el S. X el calígrafo Ibn
Muqlah formuló las reglas de
proporción y medida para cada
letra. Se crearon entonces seis estilos
clásicos muy relacionados entre
sí, entre ellos el maskhi, el
thuluth y el muhaqqaq. La disciplina
de estos cánones de proporción
permite una nueva libertad de desarrollo
sin pérdida de control. Ya no es importante
la línea de sustentación
en que se apoya la escritura cúfica,
y a la que proporciona su estabilidad
típica; las letras se pueden
superponer y la pluma se mueve con una
fluidez hasta entonces desconocida.
En distintas épocas y en distintos países
se fueron creando otros estilos de los
cuales los más importantes son
el nasta’lig inventado a finales del
S. XIV y utilizado en Irán, Turquía
y la India. Tenía una nueva cualidad
lírica: delicados trazos de movimientos
lineales reemplazaron a la firmeza sinuosa
de la escritura thuluth. Se utilizan
de manera característica para
transcribir textos poéticos más
que para el Corán.
En la decoración arquitectónica
y en sus aplicaciones a diferentes materiales
el máximo logro de la caligrafía
cursiva es la creación de complejos
diseños dentro de una zona determinada
del edificio. Se inventaron nuevos estilos
de escritura cúfica: formas macizas
con una firme línea de base,
formas completamente geométricas para
inscripciones construidas con ladrillos
o formas en las que la vertical se retuerce
de forma complicada. La variedad y la
importancia de la caligrafía
es inmensa en el Islam."
VARIOS AUTORES.- Enciclopedia universal
de la pintura y la cultura.
Sarpe. Madrid‑ 1982. Pág.
636‑7
La caligrafía
islámica
La
caligrafía ocupa una posición
muy especial en el arte del Islam, ya
que está estrechamente relacionada
con la revelación coránica,
de dos maneras: en primer lugar, la
palabra de Allah representa en la forma
del Corán el único testimonio
de la revelación divina, que,
aunque fue transmitida oralmente a Muhammad,
después fue concretada y difundida por
escrito por sus compañeros; en
segundo lugar, esta revelación
se califica a sí misma en el
Corán como una "escritura
armónica'; que está guardada
junto a Allah "en inmaculadas hojas"
y que es "bella" e "insuperable".
Estas palabras son hasta hoy día
un estímulo para todos los copistas
del Corán, para dejarse guiar
en su arte por la belleza celestial
de la palabra divina; éstos han dado
a la caligrafía un ímpetu
comparable con las fuerzas que engendraron
en el mundo occidental la pintura religiosa
y mundana, la escultura y la música.
La
caligrafía árabe existe
en todos los tamaños y sobre
todos los materiales de expresión
artística, pero las obras más
importantes son las que desde el siglo
VIII fueron escritas sobre papel con
una sencilla pluma. El calígrafo
estaba sentado en el suelo, apoyaba
la hoja sobre una rodilla y escribía
con trazados fijos y seguros, que presuponían
un total control psicológico
y espiritual sobre la pluma. Era necesaria
una práctica de varios años
para e1 dominio de este arte, y las
obras maestras de la caligrafía
que se creaban provocaron admiración
en todas partes; fueron coleccionadas,
guardadas, altamente apreciadas y se
comerciaron con ellas a precios de coleccionistas.
Al
principio, la propagación del
Corán se encontraba en una clara
escritura representativa. La escritura
de alfabeto árabe utilizada en
Meca y Medina, en la primera mitad del
siglo VII es una escritura consonántica,
como todas las escrituras semitas; tiene
28 fonemas y se escribe de derecha a
izquierda, con lo que todas las letras
pueden ser unidas desde la derecha;
sin embargo, hay algunas que no pueden
ser unidas hacia la izquierda, por lo
que puede haber vacíos dentro
de una palabra. Tres de los fonemas
son semivocales, es decir, consonantes
que al mismo tiempo sirven para la grafía
de vocales largas, como por ejemplo
la “w”, que es también una "u"
larga. Las vocales cortas
tenían que inferirse del contexto,
pero pronto se mostró la necesidad
de señalar estas vocales cortas
mediante signos de ayuda. Lo mismo vale
para el sistema de uno hasta tres puntos,
con los se diferencian estas letras,
cuya forma básica es igual, como
por ejemplo la "s" y la "sh';
o la "b" y la "t".
Todavía
en el siglo VII, la escritura cúfica
se perfiló como escritura coránica,
una escritura angular de contornos extremadamente
claros que también parece monumental
en pequeños formatos y expresa
en su impresionante simetría
la conciencia individual, con la que
el Islam propagó su escritura
en su periodo clásico. La cúfica
era, a pesar de que su nombre deriva
de la ciudad de Kufa en Irak, una escritura
que estaba extendida sobre todo el territorio
del Islam, desde al-Ándalus en
el oeste, hasta más allá
de Irán en el este; era una escritura
universal para una civilización
universal. En las escribanías,
especialmente instaladas para ello,
se escribieron ejemplares del Corán
sobre pergamino en forma apaisada y
se diseñaron inscripciones que
se grababan en piedra y se aplicaban
en edificios; también se tejían
en telas como ornamentos o se bordaban.
Hasta
entrado el siglo XII la escritura cúfica
continuó siendo la escritura
del Corán; sin embargo, con la
propagación del Islam en países
en los que se hablaban otros idiomas
distintos al árabe y para los
que se adoptó la escritura árabe
(los más importantes son el persa
y el otomano-turco), habían surgido
nuevas exigencias en la escritura y
se habían hecho efectivos nuevos
impulsos.
Para
la escritura diaria en la economía
y en la administración, en la
cultura y la ciencia y en la correspondencia
privada, hubo desde el principio una
forma de escritura más redonda.
Probablemente se desarrollaron de ella
los estilos que el visir Ibn Muqla
(muerto en 939) codificó a principios
del siglo X en Bagdad como los "seis
estilos”, que desde entonces sirven
de pauta para todos los calígrafos
islámicos y que hasta el día
de hoy se han perfeccionado en las direcciones
más diferentes: nasj, muhaqqaq,
rayhan, tawqi, riqa y zuluz. Ibn Muqla
ideó un sistema con el que se
miden las relaciones entre cada una
de las letras mediante puntos con la
pluma. Con este sistema se consigue
una clara definición de las proporciones
dentro de un estilo de escritura.




Fórmula
de apertura "Con el nombre de Allah"
en seis escrituras diferentes. De arriba
a abajo: riqa, nasj, nastaliq, zuluz,
muhaqqaq, cúfica cuadrada.
La
escritura árabe tiene sencillas
formas básicas, pero es irregular
en las proporciones, porque pequeñas
formas redondas se encuentran junto
a largos y finos trazos verticales,
y los arcos redondos resaltan hacia
abajo. En una línea de escritura
existe siempre un desequilibrio entre
una parte superior demasiado vacía
y una parte inferior llena de muchas
formas pequeñas. Una y otra vez
los calígrafos se esforzaban
por crear un equilibrio; por ejemplo,
ampliaron los extremos superiores de
las letras en forma de hojas, o llevaron
los extremos inferiores en elegantes
arcos hacia arriba y los hacían
"florecer" en formas vegetales,
o dejaban que las propias letras se
retorcieran, doblaran y entrelazaran.
De esta manera surgió la escritura
cúfica "floreciente"
o "adornada'; en la que la escritura
apenas resaltaba ante un fondo de motivos
florales y de hojas. Los extremos de
las letras fueron incluso ampliados
formando cabezas humanas o de animales,
pero esto nunca sucedió en los
ejemplares del Corán, sino en
inscripciones de edificios o en vasijas,
especialmente en las de metal.
La
escritura se convirtió rápidamente
en una forma de arte que podía
ser utilizada en todas partes y que
fue aplicada especialmente para decorar
edificios, pues la decoración
figurativa se llevaba a cabo sólo
con reservas. Dentro de la escritura
cúfica se formaron estilos locales
como el oblicuo ductus “persa”, o el
estilo usual en al-Ándalus y
el oeste del norte de África,
del que surgió la posterior escritura
"magrebí".
La
introducción del papel, que llegó
al mundo islámico en el siglo
VIII proveniente de China pasando por
el centro de Asia, fue de gran importancia
para el desarrollo de la caligrafía.
Aunque los ejemplares del Corán
continuaron siendo escritos preferentemente
en pergamino, porque era más
duradero y le daba un carácter
más oficial (lo que también era
válido para los documentos),
los escritos cotidianos de negocios
y sobre todo los literarios recibieron
con la introducción del papel
un impulso comparable al que se produjo
con la invención de los tipos
móviles en la imprenta.
Mientras
el Corán se escribía en
pergamino, se conservó la escritura
cúfica; pero en el siglo XII
también se había ya impuesto
aquí el papel, y la escritura
cúfica dejó de utilizarse
como escritura del Corán. En
su lugar, se utilizaron preferentemente
tres de los estilos codificados por
ibn Muqla: el nasj, el muhaqqaq y el
rayhan, mientras que los otros tres
estilos estaban más bien reservados
a los escritos en cancillerías,
en la administración y en la
correspondencia.
El
Corán más antiguo conservado
en nasj sobre papel fue escrito en el
año 1001 en Bagdad por Ibn al-Bawwab,
un alumno de Ibn Muqla y el calígrafo
más celebrado en su época, considerado
en la historia de la caligrafía
como el segundo gran teórico
después de Ibn Muqla. A éste le siguió
en el siglo mi Yaqut al-Mustasimi (muerto
en 1298), un perfeccionista al que se
remiten tanto los calígrafos
persas como los otomanos, que desde
entonces han contribuido esencialmente
al perfeccionamiento de la caligrafía
más allá de los "seis
estilos". En Persia esto fue sobre
todo la formación del nastaliq, un
ductus, que se utilizó preferentemente
para textos en lengua persa. Con la
adopción del Islam, los persas
adoptaron también la escritura árabe,
y encontraron un estilo que se adecuaba
a su lengua y que hoy día es
aún vigente. En el siglo XVII
se formó del nastaliq el shikaste,
una escritura marcada por la concentración
y los arcos exagerados que tan sólo
el hábil lector podía
descifrar fácilmente.
Alrededor
de 1500, Shaij Hamdullah otorgó
en el Imperio Otomano más claridad
a la nasj acuñada por Yaqut al-Mustasimi,
animado por el deseo de facilitar una
lectura más clara; casi 200 años
más tarde, Hafiz Osmán
mejoró esta calidad mediante
todavía más simplificaciones.
La mayor parte de los calígrafos
modernos de Turquía se remiten
a esta tradición. Los calígrafos
otomanos crearon con el estilo de la
escritura divani su propia variante
de la caligrafía para todos los
documentos oficiales. La divani es casi
tan difícil de leer como la shikaste,
pero otorga al documento una especial
forma interrumpida, en cuyo principio
está una de las invenciones más
importantes de los calígrafos
otomanos: la tughra, el intrincado nombre
escrito del sultán.
Para
un calígrafo fue siempre natural
intentar conseguir durante su formación
el dominio de por lo menos, los "seis
estilos". Para ello no bastaba
sólo con aprender las bases teóricas
de cada estilo; sobretodo había
que tener práctica y un buen
ojo para las proporciones de la superficie
que se quería rellenar con escritura.
En los ejemplares del Corán en
pergamino era una superficie horizontal,
sobre la que las líneas no fueron
ordenadas por palabras sino por grupos
de letras, lo que dificulta la lectura
fluida. Con los ejemplares del Corán
en papel apareció el formato
vertical, donde cada línea debía
acabar con una palabra completa. Para
ello, las palabras no tenían
que estar muy juntas ni pasarse de los
marcos fijados. De esta manera, cada
línea tenía que ser cuidadosamente
planeada si quería ser estéticamente
equilibrada; del mismo modo, la relación
entre las líneas debía
ser tenida en cuenta para no confundir
los trazos arqueados hacia abajo con
los trazos ascendentes de la línea
inferior. Finalmente, las páginas
anterior y posterior tenían que
tenerse en cuenta en la planificación
del conjunto para evitar así
cualquier desequilibrio.
Estas
consideraciones eran válidas
tanto para libros como para composiciones
caligráficas, que a veces estaban
compuestas por tan sólo una frase
o incluso tan sólo una palabra.
Ya muy temprano se encuentran tales
composiciones en objetos de uso habitual,
y más tarde en hojas sueltas
signadas, que fueron coleccionadas,
pegadas y encuadernadas en álbumes.
La poesía persa en nastaliq,
a menudo escrita en diagonal sobre la
hoja, era apreciada en la India y en
Irán, mientras que en el Imperio
Otomano se preferían breves
textos, en escrituras de diferentes
tamaños, sobre hojas de formato
horizontal. Las cerámicas del
siglo X de Samarcanda pertenecen a los
ejemplos más impresionantes de
la utilización de escritura en
objetos de uso cotidiano. También las
innumerables inscripciones en la arquitectura
debían ser exactamente planeadas;
en Turquía y Persia, las obras
diseñadas por calígrafos
conocidos están a menudo firmadas.
La
caligrafía es un arte que no
puede aprenderse mediante la memorización
de sus reglas; para desempeñarlo
con gran maestría se requiere
de un talento especial. En la actualidad,
los artistas de todos los lugares donde
se cultiva la escritura árabe
en su tradición caligráfica
se esfuerzan por conseguir este dominio.
Desde
los primeros siglos del Islam han coexistido
dos estilos de escritura: el cúfico,
que se distingue por la naturaleza estática
de las letras, y una especie de escritura
cursiva, el "Nasji", con formas
de fluidez variable. Dentro del cúfico
encontramos el estilo de caligrafía
propio de Al-Andalus; algunas fuentes
árabes (Abu Haiyan al-Tawhidi,
Ibn Jaldun e Ibn al-Sid de Badajoz,
entre otros) suelen mencionar en sus
respectivos tratados, la caligrafía
andalusí como un estilo independiente
y particular, aunque no precisan qué
características formales le corresponden.
Todos
ellos se refieren al cúfico cordobés
de época omeya, aunque Ibn Jaldun hace
referencia también a la cursiva andalusí.
Sobre la caligrafía de Al-Andalus,
este sabio teoriza: Al-andalus se ha
distinguido por el poder de los omeyas,
los cuales se caracterizaban por haber
desarrollado la civilización
urbana, las artes y la caligrafía,
la cual llegó a definirse como
una tipología caligráfica
propiamente andalusí. Sin embargo,
en al-Andalus, el poder árabe
se extinguió y con la posterior
mezcla de costumbres y artes, como consecuencia
de la decadencia de la civilización
urbana (que este filósofo sitúa
dentro de la historia del Occidente
islámico, en el hundimiento de
la cultura andalusí), la caligrafía
llegó a ser realmente mala e
imperfecta.
Para
la caligrafía arábica,
la escritura utiliza el cálamo
caña cortada con una punta doble-,
con el que traza líneas precisas
y con frecuencia entrelazadas. En palabras
del neoplatónico Al-Tawhidi (m.c.1010),
la función del cálamo
no es otra que plasmar en las mejores
condiciones posibles una bella caligrafía,
puesto que el instrumento del calí
grafo no tiende a aislar los signos,
sino que los integra en un ritmo continuo
sin que se alineen en un mismo plano
trazos diferentes. Aquí reside
el encanto de la caligrafía arábica,
en el modo en que es capaz de combinar
la forma específica de cada letra
con la fluidez del conjunto. Así
pues, el cálamo tiene, por un
lado, la virtud de grabar los secretos
y expresar con claridad las ideas como
el sabio más elocuente, mientras
que por otro, es elogiable su capacidad
para traducir lo invisible e informar
acerca de lo oculto.
La
caligrafía se considera la más
noble de las artes, puesto que da forma
visible a la palabra revelada del Corán.
Puede decirse que nada ha plasmado mejor
el sentido estético de los pueblos musulmanes
que la escritura arábica, pues
ésta sabe combinar la geometría
con el ritmo, polos entre los que se
mueve este arte. En palabras de Ibn
Jaldun: " la caligrafía
es un arte noble, ya que la escritura
es una de las características
que diferencian al ser humano de los
animales", definiendo seguidamente
este arte como el segundo nivel en la
escala de expresión lingüística,
es decir, como simple escritura: los
trazos que dibujan las palabras percibidas
por el oído y que expresan, a
su vez, un contenido del alma. Para
el sabio andalusí Ibn Al-Sid
de Badajoz (1052-1127), la caligrafía
hay que definirla como "el procedimiento
que permite transmitir el lenguaje por
medio de la escritura siguiendo una
serie de técnicas cuya finalidad es
conseguir una letra clara, sólida
y hermosa".
El
filósofo árabe Abu Hayyan
al-Tawhidi, recoge una extensa gama
de opiniones, atribuidas a los sabios
griegos, que nos acerca a la dimensión
espiritual que alcanza la caligrafía:
para el geómetra Euclides, ésta
es una geometría espiritual que
se manifiesta como instrumento corporal.
El poeta griego Homero la define como "algo que el intelecto manifiesta
en el cálamo a través de los
sentidos; cuando el alma se encuentra
frente a la caligrafía, ama en
ella el primer elemento (el Intelecto)".
La caligrafía como enlace con
el mundo espiritual es puesta también
en boca de Platón, que dice: "el cálamo es la cadena
del intelecto, la caligrafía
es el regocijo de los sentidos y el
deseo del alma es percibir a través
de ella". A Aristóteles
también se le adjudica un concepto de
caligrafía acorde con su teoría
de la causalidad: "el cálamo
es la causa agente, la tinta es la causa
elemental, la caligrafía es la
causa formal y la elocuencia es la causa
final", dice el filósofo,
destacando el valor de la caligrafía
como vehículo de la elocuencia.
Vemos también cómo la caligrafía
adopta la función de transmisora
del conocimiento: tiene el poder de
separar las ideas, recomponerlas y preservarlas
como si de las perlas de un collar se
tratase. Ibn Jaldun se inclina del lado
de la función comunicativa de
la escritura: "la caligrafía
es expresión evidente de la palabra
y el discurso, lo mismo que ambos son
expresión de las ideas que contienen
el alma y el pensamiento, por lo que
ambos deben ser signos perfectamente
claros". La escritura traslada
el pensamiento desde la letra escrita
al discurso oral, grabándose
en la imaginación, y desde el
discurso oral a las ideas contenidas
en el alma. Esta adquiere así
la facultad de pasar de una denotación
a la idea denotada sin interrupciones,
que es en lo que consiste la reflexión
intelectual, explica Ibn Jaldun. De
esta manera, la superioridad de la escritura
frente al lenguaje oral, es resaltada
por los sabios al ser ésta perdurable,
trasladar las noticias y las ideas a
gran distancia y conservarlas para el
futuro.
Otra
de las funciones atribuidas a la caligrafía
es la de traductora del pensamiento
y de los sentimientos; suele ser expresada
mediante imágenes literarias,
en concreto a través de la comparación
de las artes con la orfebrería
y el tejido. Siguiendo esta similitud,
las líneas sucesivas de un texto
pueden compararse con la trama de una
pieza de tejido, pues en realidad el
simbolismo de la escritura es similar
al del tejido, ya que ambos se refieren
al cruce de los ejes cósmicos:
imaginemos un telar primitivo en el
que los hilos de la urdimbre cuelgan
verticalmente y la trama los va uniendo
horizontalmente mediante el movimiento
de vaivén de la lanzadera, que evoca
la repetición de los ciclos de
los días, los meses o los años,
mientras que la inmovilidad de la urdimbre
corresponde al eje polar. Este eje es
único, pero su imagen se repite
en cada hilo de la urdimbre, al igual
que el instante presente, que es siempre
uno, parece repetirse en el curso del
tiempo. Del mismo modo que en el tejido,
el movimiento horizontal de la escritura,
que es ondulante, corresponde al cambio
y al devenir, mientras que el vertical
representa el plano de la Esencia.
En
definitiva, a la belleza de la armonía
visual de la caligrafía (que
se halla en consonancia con la belleza
superior del alma), se añade
el valor de su contenido intelectual
y sentimental, más la clara elocuencia
de las ideas transmitidas y la posibilidad
de su conservación y difusión
a través del tiempo y el espacio, todo
lo cual convierte a este arte en el
más noble de los oficios manuales
y en una de las cualidades fundamentales
de la persona ilustrada, o lo que es
mas, del ser humano ideal, que el insigne
filósofo Al-Tawhidi define como: "aquél cuya alma tiene el don de
la inteligencia, su lengua el de la
elocuencia, su mano el de la caligrafía,
disfruta de un aspecto externo agraciado
y tiene un carácter agradable,
posee en perfecto orden las mejores
cualidades y ha sido colmado con una
gran profusión de virtudes. Sólo
le falta dar gracias por haber llegado
a obtener todo eso".
Carmen Morales Sauces
Tipos
de Caligrafía

 |
|
"Allah Akbar" |
| |
 |
|
"¡Creyentes!;
Se os ha prescrito el ayuno,
al igual que se prescribió
a los que os precedieron. Quizás,
así, temáis a
Allah.".
(Noble
Corán: Surah:
2, Al-Baqarah, verso:
183.) |
| |
 |
|
"Y
en cuanto a la gracia de tu
Señor, ¡publícala!".
(Noble
Corán: Surah:
93, Ad-Duha, verso:
11) |
| |
 |
|
"Muhammad
es el Enviado de Allah."
(Noble
Corán: Surah:
48, Al-Fat'h, verso:
29) |
| |
 |
|
"Quienes
crean, aquéllos cuyos corazones
se tranquilicen con el recuerdo
de Allah -¿cómo
no van a tranquilizarse los
corazones con el recuerdo de
Allah?-"
(Noble
Corán: Surah:
13, Ar-Ra'd, Verso:
28.) |
| |
 |
|
|
|
|
 |
|
Allah |
|
 |
|
"Solo
hay Un Solo Dios: Allah, y
Muhammad es el último
de Sus Profetas" |
|
 |
|
"que
ha enseñado el uso del
cálamo"
(Noble
Corán, Surah:
96, Al- 'Alaq, Verso:
4) |
|
 |
|
Allah |
|
 |
|
"Di:
«Me refugio en el Señor
del alba "
(Noble Corán,
Surah: 113, Al-Falaq, Verso:
1) |
|
 |
|
"Alabado
sea Allah, Señor del
universo,"
(Noble
Corán, Surah
1, Al-Fatiha) |
|
 |
|
"¡En
el nombre de Allah, el Compasivo,
el Misericordioso!"
(Basmalah) |
|
 |
|
"Di:
«Sólo podrá ocurrirnos
lo que Allah nos haya predestinado."
(Noble
Corán, Surah:
arrepentimiento, 9, Verso:
51) |
| |
 |
|
"...¡Y
anuncia la buena nueva a los
creyentes!"
(Noble Corán,
Surah: 9, At-Tauba, Verso:
112.) |
|
|
 |
|
"¡Y
sirve a tu Señor hasta
que venga a ti la cierta!"
(Noble
Corán: Surah:
15, Al-Hujr, verso:
99) |
|
 |
|
|
|
 |
|
"Y
otra cosa, que amaréis: el
auxilio de Allah y un éxito
cercano. ¡Y anuncia
la buena nueva a los creyentes!"
(Noble
Corán: Surah:
61, As-Saff, verso:
13) |
|
 |
|
"¡Vosotros,
los que creéis, buscad ayuda
en la paciencia y en la azAllah!
Allah está con los
pacientes."
(From the Holy Qur'an: Surah:
48, Al-Baqara, verso:
153) |
|
 |
|
"Di:
«Sólo podrá ocurrirnos
lo que Allah nos haya predestinado."
(Noble
Corán, Surah:
arrepentimiento, 9, Verso:
51) |
|
 |
|
"...A
Ti solo servimos y a Ti solo
imploramos ayuda."
(Noble Corán,
Surah 1, Al-Fatiha |
|
 |
|
"Quienes
crean, aquéllos cuyos corazones
se tranquilicen con el recuerdo
de Allah -¿cómo
no van a tranquilizarse los
corazones con el recuerdo
de Allah?-"
(Noble
Corán: Surah:
13, Ar-Ra'd, Verso:
28.) |
| |
 |
|
"ha
enseñado al hombre
lo que no sabía."
(Noble
Corán, Surah:
96, AL-Alaq, Verso:
5) |
| |
 |
|
"Solo
hay Un Solo Dios: Allah, y
Muhammad es el último
de Sus Profetas" |
| |
 |
|
"(Moisés)
Dijo: «¡Señor!
¡Infúndeme ánimo!
¡Facilítame la
tarea!"
(Noble
Corán: Surah:
20, Ta-Ha, verso:
25, 26) |
| |
 |
|
"¡Hombres!
Os hemos creado de un varón
y de una hembra y hemos hecho
de vosotros pueblos y tribus,
para que os conozcáis
unos a otros. Para Allah,
el más noble de entre
vosotros es el que más
Le teme. Allah es omnisciente,
está bien informado."
(Noble
Corán: Surah:
49, Ar-Hujurat, Verso:
13.) |
| |
 |
|
"¡Allah!
No hay más dios que
El. el Viviente, el Subsistente.
Ni la somnolencia ni el sueño
se apoderan de Él.
Suyo es lo que está
en los cielos y en la tierra.
?Quién podrá interceder
ante Él si no es con
Su permiso? Conoce su pasado
y su futuro, mientras que
ellos no abarcan nada de Su
ciencia, excepto lo que Él
quiere. Su Trono se extiende
sobre los cielos y sobre la
tierra y su conservación
no le resulta onerosa. Él
es el Altísimo, el
Grandioso."
(Noble
Corán, Surah
2, Al-Baqarah, Verso 255.) |
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